28 d’agost, 2015

El carboncillo corría por la lámina, sin cesar.

Nuestra vida se desvance
como el carboncillo
corriendo sin cesar
encima de la lámina.
Queremos que los trazos
tengan algun significado.
Y sin embargo
somos egoistas
y nos quedamos todo el dolor
para nosotros mismos
que nos corrompe
y nos destruye
consumiendo las últimas gotas
de nuestra esencia.
Y en ese punto
ya no sabemos quienes somos.
Aún así
algo siempre nos mantiene
pegados
a esto que llamamos vida.
Cuando en realidad la vida
se muere
y es culpa del tiempo.