me senté en el borde de la cama, las nubes rosas detrás de las montañas, las montañas detrás de los suburbios y estos detrás de mi ventana
me senté a ver las nubes rosas a decirte no te veo igual que antes aunque mis ojos te devoren con más hambre
a decirte no te veo mío, te miro, no eres mío
no te siento mío, ¿sabes?
me dices puedo llamarte quiero oír tu voz
miro las nubes rosas y te digo que sí, hablemos, hablas tu, lloro, te mata mi llanto con la misma crueldad que a mi me mata el pasado
lloro en silencio y tu insistes que hable, que no me calle, que no te calle, las cosas que desgarran me callan te digo
me imagino tus ojos enrojeciéndose hinchándose de nuevo y te digo ¿quieres oír algo bonito?
me dices sí con voz tierna y dulce como si nada hubiese pasado
te digo desde mi ventana, desde el balcón veo detrás de las montañas verdes más montañas nevadas
están de color rosa atardecer
te ríes, oigo como fuerzas una sonrisa
te digo me gusta tu voz
es tuya me dices
no, ya no, desde que pronunciaste esas palabras
nada de ti me pertenece ya
crees que no te mereces que sea tuya, creo que el mundo no se merece que tal angustia exista
te digo te he mentido no son montañas nevadas son nubes rosas detrás de las montañas verdes
me dices que tú también las ves, tal vez sean las mismas te digo
oigo tu "es eso de que siempre estamos bajo el mismo cielo, estemos donde estemos siempre nos mirará el mismo cielo le miraremos juntos"
ahora las montañas nevadas son lilas y el cielo azul grisáceo
quiero verte me dices luego
te digo no vengas, no podré soportar que te marches de nuevo.
cuando escribo esto en mi cabeza todavía suena the end de carter burwell
17 de gener, 2017
16 de gener, 2017
Qué ha pasado después de Carol
Está escuchando en bucle The End, de Carter Burwell. La canción está en bucle. Ella está en bucle. Lleva todo el día así. Es como estar atrapado en un huracán, ¿sabes? No te mata, solo te marea. Ella prefiere morir. Bueno, dicho así suena muy tétrico, dice ella. Cuando escucha The End, la vida se le desliza entre los dedos de las manos. Como agua. ¿Nunca habéis pensado en lo rara que es el agua? La sensación de mojarse. La vida le moja las manos, la piel, y esta se le eriza, hace frio, tiembla. Cuando esta nerviosa y tiene miedo tiembla porque pierde calor, su alma se hiela, su cuerpo se hiela, sus ojos se hielan. Tiembla. La vida se desliza por sus manos. Se desliza por las manos de ella. Voy a escuchar esta canción hasta que se me salga el alma por la boca, dice ella. Se la comen los nervios. La canción es preciosa, es infinitamente preciosa, ¿por qué me desgarra el pecho? Me parte en dos. Dice ella. Me parte en mil. Me siento efímera, vuelo, me evaporo. Evapórate, le digo, llevas toda la vida queriendo hacerlo. Le digo, ¿está aquí el sentido de las cosas, de tu vida? No encuentro las llaves de la puerta de mi cerebro, no encuentro las llaves. No encuentro la salida. No encuentro nada. No encuentro preferiría no haber encontrado nada des de un buen principio quedarme en el hueco de la incertidumbre de la frívola realidad de la incredulidad la desconfianza quedarme en el margen de las cosas sin saber qué es nada deseándolo todo creyendo que ya lo tengo y no es así, teniéndolo sin saber porqué. Preferiría morirme, me dice. Estar viva ya no me complace, me dice. Creo que lo he visto todo. Creo que lo he sentido todo. Entonces ¿por qué nada me hace feliz?
Como le hago entender que no hay un todo, que la nada se rompe siendo nada, que las palabras son aire, que los besos son una ilusión. Como le digo que me comen los celos las culpas el perdón. El dolor. Como le digo que no es un huracán si no me mira a los ojos si no me dirige la palabra porque no puede ni suspirar, no puede ni respirar. Le grito esto es un avalancha un terremoto un tsunami, es el albergue de tu cuerpo la destrucción del mio te daría mi vida si supiese que así ibas a ser feliz, ¿lo sabes? No lo sé, me responde. ¿Qué le digo? Le digo que no me quedan lágrimas que regalarle. Me responde que no las quiere, ya, no quiere más. Me siento tan sola, abrázame. Pon la canción, ponla de nuevo.
02 de desembre, 2016
Cuando conocí a Priscila
Lo
que más tristeza o felicidad me provoca sobre el día que conocí a
Priscila fue que, como un rayo en mi memoria, dejé de recordar los
nombres y respectivos atributos de mis anteriores amantes. En el
mismo instante en el que descubrí su silueta bajo el agua de la
ducha, mi historial íntimo se mezcló,se emborronó y se evaporó.
¿Eran rubias, pelirrojas, castañas albinas? ¿Tenían hermanos,
sobrinos? ¿Cuál era su oficio? Ni siquiera tenía la menor idea de
sus apellidos. Ni siquiera distinguía cuando (y durante cuanto
tiempo) había estado con cada una de ellas.
El
año en que conocí a Priscila se mostraba ante mis recuerdos como un
paréntesis abismal, peligroso, y sumamente persuasivo. Pero por
ahora sólo voy a describir como fue ese día, en el que de algún
modo, perdí con una torpeza colosal la memoria. Volvía a mi
apartamento en bicicleta, a mis veinte solía coger la bicicleta para
ir a todas partes. De hecho, recuerdo perfectamente la conversación
que mantuve ese día antes de volver a mi piso. Había estado tomando
un té con Ádam, en el pequeño café situado en una de las calles
que despuntaban de la plaza central del barrio en el que vivía.
-Mira,
lo único que puedo decirte es que a mi me parece una idea muy
arriesgada. - Ese día habíamos quedado para discutir sobre un nuevo
proyecto que se me había ocurrido algún tiempo atrás perdido entre
la noche y la madrugada.- Lo que tú quieres hacer requiere un golpe
de suerte muy poco probable. ¿Sabes la de gente que fracasa
intentando vivir del cine amateur?
-
Pero esto iría más allá del cine amateur. Esto no sería un corto
sobre temas ético-morales y tampoco una película mal hecha sobre
los amores fortuitos de un Don Juan moderno. Quiero reunir a un
montón de artistas para llevar a cabo el proyecto del año. Qué
digo, ¡de la década! Quiero que las personalidades más
provocativas y polémicas de este país se reúnan con nosotros para
rodar el documental que marcará un punto de referencia en la
historia del cine y del arte en general.
-
¿Y de qué se supone que tratará, este documental tuyo?
-
A través de los puntos de vista y las teorías de estos artistas
sobre el mismo arte, quiero destapar las consideradas mejores obras
de toda la historia. Quiero romper cada una de las disciplinas y
movimientos artísticos y despedazarlos, y de ese modo, desmontar el
mundo entero. Todo esto con tu ayuda. Necesito tu ayuda para realizar
este proyecto. Tu sabes como puedo materializar mis ideas. Además,
tienes contactos.
-
Pero esto ya lo hicieron los dadaístas en su momento.
-
¡También me los cargaré a ellos! ¿No lo entiendes? Es la
renovación del arte, no una mera innovación casual. Todos querían
romperlo todo pero nadie ofreció nada nuevo, en realidad. Eso es lo
que quiero demostrar.
-
¿Y a mi me necesitas para…?
-
Hay varios factores. No solamente tienes estudios, sino que un buen
empleo, millones de contactos y más experiencia social en este
ámbito. A ti te escuchan, a mi no. Nadie lo haría.
Nadie
lo hizo. Ádam no tenía la menor intención de obedecer las ideas
utópicas de su hermano pequeño, cuyos argumentos fundamentales se
sostenían encima del simple deseo de quebrantar la ideología de su
círculo social de intelectuales que embellecían y adoraban el arte
del siglo anterior. Pero a veces le gustaba charlar con él y hurgar
dentro de su cerebro, que siempre estaba maquinando algún proyecto
insostenible (y además, insostenible por todos lados). Pero ese
mismo día, volvía al piso en bicicleta, y después de desnudarse
completamente e ir a dejar la ropa sucia en el lavadero, se encontró
con Priscila. Ella estaba justo delante de sus narices, o eso le
parecía a él. En realidad, Priscila estaba unos metros más allá,
cruzando todo el patio interior del edificio, detrás de una ventana
granulada y translúcida, y además, a contraluz. De modo que no veía
a Priscila, pero sí la silueta de Priscila. La veía desde la
pequeña ventana con persianas chirriantes, en esa estrecha
habitación donde apenas había sitio para una lavadora y una
secadora, apretadas al lado de un grifo de los antiguos para lavar la
ropa a mano. Pero a él le parecía verla cerca, muy cerca. Podía
ver a la perfección la forma de su cabeza, el dibujo de su nariz
pequeña seguida de los labios y una barbilla ni muy grande ni muy
enana. La curva de su cuello, sus puntiagudos hombros de los cuales
colgaban los delgados brazos. La forma redondeada del pecho, los
pezones prominentes a causa de las altas temperaturas. Deducía por
sus movimientos y los delgados tubos de pelo rizado y mojado que
colgaban de su cabeza, que Priscila se estaba duchando.
Todo,
el proyecto, Ádam, el arte convencional, el arte rompedor, la
bicicleta, todo había desaparecido de su mente. Y más tarde, cuando
intentaba buscar en su memoria algún recuerdo de unos pechos
parecidos a los de Priscila, se dio cuenta que el aspecto y los
nombres de sus amantes del pasado también habían desaparecido.
Declaracions d'una càmera sincera
Des
del descobriment de la càmera estenopeica de costós revelat,
passant per les antigues Kodak, fins les reflex d’avui en dia i les
Steadycam del món del cinema, l’ésser humà s’ha convertit en
un gran aficionat de capturar les imatges que observem. Recollim i
col·leccionem fotografies que al llarg del temps formen la nostra
galeria personal. Ens serveixen per recordar i mostrar experiències
viscudes, per tornar a viure en una sola imatge aquell dinar
familiar, una festa d’aniversari o l’excursió amb els amics.
Això
a nivell individual, però l’acció de capturar moments no només
té una funció nostàlgica. Fem servir les càmeres per comunicar,
informar, fins i tot per manipular. Dins els mitjans de comunicació,
utilitzem els nostres recursos fotogràfics per arribar arreu del
món, explicant notícies, curiositats, desgràcies, etc. La gran
majoria confia plenament en els telenotícies i els diaris nacionals.
Els mitjans comunicatius ens mantenen al cas dels afers del planeta.
No obstant, tenim en compte que una part d’aquestes imatges
contenen certa manipulació, i la font global d’imatges manipulades
s’incrementa des de l’invent del nostre apreciat Internet. Som
conscients que la xarxa ens ofereix un còctel de veritats i
mentides, algunes totalment indistingibles de la seva certesa o
falsedat. Així que amb aquest bombardeig d’informacions no
verificades sempre hi haurà alguns individus voluntaris per
dedicar-se a buscar aquestes fal·làcies visuals.
Però
més enllà dels àlbums plens de records i les manipulacions
informatives, l’objectiu de la càmera té el poder d’explicar
històries. Històries que diuen la veritat d’un individu,
l’essència del que es vol expressar. La fotografia, a part de ser
considerada un mitjà de comunicació sense límits, també ens
permet una amplia llibertat a l’hora d’expressar-nos, a l’hora
de crear. La fotografia, en el més pur sentit artístic, pot captar
els sentiments i emocions que l’artista vol mostrar.
Així
que deixant enrere les veritats poc fiables i les mentides amagades
dels mitjans de comunicació, l’objectiu d’una càmera pot fer
que a les nostres mans arribi la certesa de l’art. Tal i com podem
manipular una imatge amb finalitats polítiques, per exemple, també
la podem manipular perquè expressi felicitat, amor, dolor,
sentiments que no es poden desmentir, que entenem com a universals.
L’art mitjançant la fotografia ens mostra visualment la sinceritat
de l’expressió individual. Un retratista ens mostra mil rostres
amb mil expressions. Un auto-retratista ens mostra la veritat del seu
cos. Un fotògraf de catàstrofes ens mostra la desolació i el dolor
d’una guerra. La fotografia artística ens dóna la llibertat
d’expressar la certesa del què som. Veiem en el gest, els colors i
les mirades la veritat d’aquests individus que mitjançant l’art
ens volen mostrar.
Podem
concloure, doncs, que l’objectiu d’una càmera té el poder de
manipular la veritat a benefici del propi manipulador, per amagar o
mostrar, per confondre, per fer-nos entendre el que no és. Però
també té el poder de declarar en una sola imatge la sinceritat
amagada dins de l’ànima d’un artista, expressant un art cert per
als qui el saben observar.
16 d’agost, 2016
Els matins
Els matins al banc
De fusta, vella, cansada
El cap em vola
Amb les gavines
I puc sentir ben aprop
Les seves ales
S'esfumen
Amb el vent de mig agost.
I així,
Amb el vent acariciant-me
Acaronant les meves cames
Com l'amant persuasiu
Que és el mar
M'omplo d'energia
I em sento infinita
En aquesta cantonada
En mig del no-res
Només puc ser un tot
Vital.
Mortal.
Els gats que caminen
Negres i blancs
Un ying yang que miola
Em miren, interrogants
Qui ets, què ets
I em sento com ells
Lleugera i gràcil
Com la fúria
De les onades.
Parlo molt del mar
I del vent
I de la fúria
Són els meus límits
Només sóc això, ja
No ho sento
Aquest cop no.
Imagino que estic nua
Asseguda en aquest banc
Vella, cansada
Qui sap si pel temps
O per la pausa
D'un sospir.
M'Imagino els gats parlant
El blanc em mira
Es queda quiet
I segueix corrent
O flotant
Desconfiat.
El negre s'asseu
Al banc
Amb mi
Vell, cansat
Cada matí estàs aquí
Més desperta que mai
O qui sap si somniant
Quieta
El vent dansa amb els teus cabells
Ets l'iman
Del mar
La tramuntana
Les gavines
I la sortida del sol.
Plena d'energia.
Vital.
Mortal.
Un gat negre
Que és blanc
Que és llum
O foscor
Com l'ànima
Plena d'energia
Onades de fúria
Ballant amb el vent.
A les 6 del matí.
De fusta, vella, cansada
El cap em vola
Amb les gavines
I puc sentir ben aprop
Les seves ales
S'esfumen
Amb el vent de mig agost.
I així,
Amb el vent acariciant-me
Acaronant les meves cames
Com l'amant persuasiu
Que és el mar
M'omplo d'energia
I em sento infinita
En aquesta cantonada
En mig del no-res
Només puc ser un tot
Vital.
Mortal.
Els gats que caminen
Negres i blancs
Un ying yang que miola
Em miren, interrogants
Qui ets, què ets
I em sento com ells
Lleugera i gràcil
Com la fúria
De les onades.
Parlo molt del mar
I del vent
I de la fúria
Són els meus límits
Només sóc això, ja
No ho sento
Aquest cop no.
Imagino que estic nua
Asseguda en aquest banc
Vella, cansada
Qui sap si pel temps
O per la pausa
D'un sospir.
M'Imagino els gats parlant
El blanc em mira
Es queda quiet
I segueix corrent
O flotant
Desconfiat.
El negre s'asseu
Al banc
Amb mi
Vell, cansat
Cada matí estàs aquí
Més desperta que mai
O qui sap si somniant
Quieta
El vent dansa amb els teus cabells
Ets l'iman
Del mar
La tramuntana
Les gavines
I la sortida del sol.
Plena d'energia.
Vital.
Mortal.
Un gat negre
Que és blanc
Que és llum
O foscor
Com l'ànima
Plena d'energia
Onades de fúria
Ballant amb el vent.
A les 6 del matí.
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