12 de febrer, 2015

Underwater.

Me miré los pies, las manos, y cerré los ojos. "Se termina", pensé. El oxígeno se terminaba. Pero, en ese instante, era lo que menos me importaba.
El pelo flotaba alrededor de mi cabeza, liviano, suave. Entrelacé los dedos con algunos mechones. Tiré de ellos.
¿Y el dolor? No lo sentía. No sentía nada.
Me solté el pelo y acaricié el agua lentamente. Solté un suspiro, pequeñas burbujas de aire salían de mi boca para ir a la superficie y encontrarse allí con su delicado fin. Notaba como mis pulmones rogaban que saliera en busca de aire. Me sentía abrumada, casi drogada. Apreté los ojos con fiereza, no quería irme de allí.
No me quedaba otra. Moví los brazos y las piernas con frenetismo, ascendiendo hasta la superficie. La opresión en el pecho era insoportable, asfixiante.
El aire frío me golpeó la cara e inspiré con tanta fuerza que dolía. Mi visión dejó de ser borrosa y pude ver las nubes grises en el cielo. Había empezado a llover.
Las gotas se precipitaban con vehemencia, me acariciaban la piel de la cara ferozmente. Resbalaban por mi frente, bajando por la nariz y el mentón. Corrían por mi cuello, hasta que se perdían en el agua de la piscina. 


Empecé a temblar de frío. 




22 de juny, 2014

No dejamos de darnos cuenta.

A veces te das cuenta de que por muchos esfuerzos que hagas, las cosas no van a salir como tú quieres.
Te das cuenta de que no siempre vas a recibir lo que das.
Te das cuenta de que algunas personas se quedan en tu corazón, pero no pueden quedarse en tu vida.
Te das cuenta de que a veces intentar mejorar empeora las cosas, y te das cuenta de que estás sola.
A veces te das cuenta de que si hubieses sido más egoista, más desconfiada, más fría, todo hubiese sido mejor.
Te das cuenta de que te aferras demasiado a las personas.
Y luego te sueltan.

Te ofrecen la mano y luego te dejan ir. Te caes.
Y ya no sabes qué hacer.

¿Cuántas veces va a pasar lo mismo?
¿En cuántas promesas tendré que creer para que luego las rompan, y me rompan a mi?

Por suerte hay personas que no son así.

Pero hay otras que sí lo son. Dejas atrás tu orgullo, tu egoismo, incluso tu dignidad, sólo por esas personas... Y lo haces sin miedo, sin dudas, sin desconfianza.
Esa persona te ha mostrado que puedes confiar en ella a la vez que ella confia en ti. Esa persona te ha hecho ver que el miedo sólo sirve para perder oportunidades.
Te ha hecho ver que las dudas son una pérdida de tiempo.
Y que está tan asustada como tú. Pero le da igual porqué confia en ti. Porqué te ama.

Después de eso, ¿quién no se entregaría a alguien?

Una vez me dije a mi misma que nunca iba a decir algo que no sintiese o que no pudiese mantener.

Pero tú lo dijiste.
Y me hiciste creer que era cierto.

Tal vez fue cierto. Tal vez realmente sentías lo que me estabas diciendo.
Pero yo no puedo creérmelo. Y jamás debí creérte. Por el bien de ambos.

A veces te das cuenta de que la vida te obliga a empezar una nueva étapa sin que estés preparada para ello.
No dejas de darte cuenta de que siempre tienes el mismo problema; confiar demasiado. Cada vez te prometes que no lo harás.
Y cada vez lo haces.

No dejamos de darnos cuenta de que todo lo que puede llega hasta la cima,
todo lo que puede subir a las nubes,
todo lo que puede brillar,
cae,
baja,
oscurece.

20 de maig, 2014

Efervescente: Capítulo piloto.

-Mírame.
-No.
-Allison.
-Kattie.
-¿Me miras? -insisto.
-¿Qué coño quieres? -se gira, seria.
-¿Tengo mocos? -echo la cabeza hacia atrás. Se ríe.
-Idiota. Sí. Muchos. Das asco.
-Gracias.
-¿Qué se supone que tenemos que hacer a partir de ahora?

Pulso el botón de stop. La música abandona la habitación y no se oye nada más que nuestras respiraciones y el sonido de los coches y las motos en la calle. Los rayos del aterdecer entran por la ventana con la persiana medio bajada. Allison apoya la cabeza en mi regazo y hace un pompa de chicle. Le peta en toda la cara y me río.

-No se acaba el mundo. Jared es un cabrón, vamos a suspender mates y no nos dejan ir a la fiesta de Lora. -suspiro. - Pero tenemos chicle de mango y películas de Tim Burton.
-¿Por qué no nos dejan ir a la fiesta de Lora?
-Porqué habrá drogas y música y diversión. Los padres odian las drogas y la música y la diversión.
-Es verdad. Podríamos escaparnos.
-Podríamos.

Allison es un año mayor que yo, medio emo y un poco borde. Su ex la engañó la semana pasada y ella le tiró un vaso de 7up en la chaqueta. Dice que quiere ser hermafrodita para no necesitar a nadie más. Yo le he dicho que los hermafroditas no pueden hacerlo con ellos mismos, pero no me cree.

-¿Te vas a casar con Landon? -me pregunta.
-¿Por qué iba a casarme con él?
-Porqué está bueno y tiene coche y una chupa de cuero.
-Muchos tíos son así. Jared es así.
-Jared no es así. Jared aparenta ser así. Cuando su madre le grita, llora. No es como Landon.
-Landon no tiene madre.
-Lo hace más interesante. -pensaba que después de Jared quería ser hermafrodita.
-¿Te gusta?
-Me gusta para ti.

Me levanto y ella se queja. Me pongo la chaqueta tejana y le tiro la suya. En media hora es el concierto de Ash y lo dan en un almacén que queda bastante lejos, ninguna de las dos trae dinero para el metro así que tenemos que ir a pie. Y llueve.
Ash es mi hermano mayor, tiene un grupo de metalcore surrealista y adora el Häagen-Dazs de café. Un amigo budista de mamá le dijo que si seguia tomando helado a ese ritmo, se iba a morir a los 23 años.

Llegamos al almacén diez minutos tarde, el concierto ha empezado y estamos empapadas por la lluvia. Allison me coge de la mano y nos hacemos paso entre la multitud gritona y agobiante.
No es que su grupo sea famoso, si no que todo el mundo va donde hay alcohol y guitarras.
Allison se para de golpe y nos quedamos en medio de la gente. Nos empujan ligeramente y encima de nuestras cabezas se ve un mar de brazos levantados siguiendo el ritmo de la canción.

-¿Qué te pasa?
-Jared está aquí. Con sus amigos. Allí. -señala con la cabeza algún lugar detras de mi. Me giro y no veo más que gente alborotada. La vuelvo a mirar.
-No.
-Sí, Kat, junto a la barra. Míralos. -sus ojos reflejan incomodidad y cabreo. Me giro de nuevo, apañándomelas para ver entre la gente.
-Mierda. -suelto.- Bueno, no pasa nada. Es normal que esten aquí. Ignóralo.

Me la llevo cerca del escenario. Bailamos unas cuantas canciones, gritamos y nos preguntan si tenemos fuego unas seis veces. Cuando son las diez de la noche, casi todo el mundo está borracho y no sabe hablar. Se acaba el concierto y mucha gente se muda al exterior a seguir con la fiesta.
Nos subimos al escenario para aprovecharnos de los instrumentos -esto lo hacemos casi en cada concierto- mientras Ash y el resto del grupo toman cerveza en la barra.

-No puedes aprovecharte de un instrumento. No puedes violarlo. -dice Allison, aporreando la bateria. Apenas la oigo.
-O sí. Quien sabe. A lo mejor tienen un cerebro microscópico en el que se retuercen y lloran y se niegan mientras los tocamos. A lo mejor somos unas violadoras.
-Pues yo creo que a la bateria le está gustando.

Cojo el bajo y empiezo a tocar Come As You Are, de Nirvana. Es la única canción que me sé con el bajo, porqué es la primera que te enseñan en las clases de bajo. Abandono rápido las cosas.

Tocamos hasta que Chris, el guitarrista, nos dice que ya van a recoger. Nos sentamos en el borde del escenario. Observo los escupitajos y los chicles masticados que hay en el suelo. Pienso en cuanta gente se habrá muerto de una sobredosis en este almacén y qué habrá cocinado papá para cenar.
Allison se pone tensa a mi lado, y en seguida me doy cuenta de por qué. Jared está hablando con Ash en la barra. Mi hermano siempre ha sido el amor platónico de Ally, aunque esta no quiera admitirlo. Que su ex amor esté contaminando a su amor platónico la pone furiosa.

-¿Te quedas a cenar en casa? -le pregunto.
-Mamá ha hecho lasagna de espinacas y nueces.
-Entiendo. Posiblemente es mejor que lo que cenaré yo. A mi padre le ha dado por probar recetas escandinavas. -suspiro.
-La comida escandinava es buena.
-Es buena si sabes cocinarla.
-¿Podemos irnos? -se muerde el labio y se levanta.
-Vámonos.


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06 de maig, 2014

Why do I love you so much?

Why do I
feel so complete
when you are next to me.

Why do I
smile instantly
when I hear your voice.

Why do I
feel insanely happy
when your fingertips touch my skin
and when your lips kiss my neck
and when my eyes see your face
and when my ears hear your laugh.

Why does my heartbeat race
when you talk to me.

Why does my stomach ache
when I think about you.

Why do my hands shake
when I feel like losing you.

And why does breathing
hurt so much
when we can not be together.

And why do I
love you so much
even when sadness fills up my mind
even when tears burn
...even when I don't recognize truth or lies.

Why do I
love you so much
when everything becomes meaningless.

And why do you
love me so much
even when I am made of flaws
even when I do not listen
....even when my words are said with bitterness
and madness
and pain.

Why do we love so much, even though we know it must hurt at some point.
Why do we keep together, if time will tear us apart.
Why do we stay when it gets cold and sad.

I know why we do.

We stay because
we can make it warmer
and happier.

And we keep together because
it does not matter
if life finishes
if death comes
if troubles appear
...our love is neverending.

And we love so much because
what we feel is stronger
than what any kind of pain can cause.

But what I do not know
is why do I love you so much
when in first place
I did not know
what love was
what caring was
...what missing was.

Why do I
love you so much
if this is new
and strange
and it scares me.

Maybe I love you so much
because I do not mind strange things
or fear.

Maybe I love you so much because I refuse to think that
I can not love you so much.



28 de desembre, 2013

...¿realidad?

Mis pies se arrastraban sobre las hojas secas que habían caído días atrás desde árboles desconocidos. No caminaba con la misma energia que al principio del trayecto, me faltaba el aire y sentía el cuerpo entumecido. ¿Cuántas horas habían pasado ya? Sólo me limitaba a seguir a los demás excursionistas, que hundidos en sus silenciosos pensamientos, no articulaban ni una sola palabra.
La vegetación de este lugar era...extraña. Jamás, en ningún otro sitio de la esfera terrestre se habían visto plantas, arbustos, árboles...como aquellos. Lo dice una licenciada en botánica. Desconocía todos los nombres de esas espécies, y ningún ejemplar figuraba en mi guía, que siempre llevaba conmigo por si a mi memoria se le escapaba algún nombre científico. 
No sabía cuanto tiempo llevabamos andando, pero el paisaje no cambiaba....parecía que el sendero hacia vueltas, y vueltas, y vueltas...
Mi visión empezó a jugar con mi credibilidad, haciéndome dudar sobre si realmente estaba viviendo esto. Me sentía cansada, agotada. Mis brazos colgaban y mi espalda dejaba de estar tan recta...Empecé a notar que los colores de ese naturaleza exótica se alteraban. Las hojas dejaban sus tonos rojizos y anaranjados para volverse azules y violetas. Los frutos misteriosos de los árboles se transformaban en pequeñas esferas de oro, relucientes como un diamante al sol. 
En el cielo, nubes de mil formas y colores se movían al compás de un sonido élfico que mi sentido auditivo no era capaz de descifrar. Sin darme cuenta mis piernas fallaron y me quedé sentada encima de esas curiosas hojas que al aplastarlas con mi peso, crujían. Ya no veía a las demás personas, no estaban al alcance de mis ojos. Con mi mano, tomé una hoja y la acerqué a mi cara, observándola con detenimiento. Sus tonos azulados variaban del claro al oscuro, era una maravilla digna de admirar. Noté cierto olor...el perfume que desprendía la hoja. Una mezcla entre frambuesas, regaliz y canela. Un aroma empalagoso que al rato te dejaba el olfato insensible. Dejé caer la hoja, así como también dejé caer mi cuerpo delicadamente sobre el suelo, rodeada por cientos de colores y por ese olor tan peculiar. 
El suave sonido élfico se fue acercando, reconocí risas agudas de tono musical. De repente, mi campo de visión estaba invadido por miles de pequeñas hadas de todos los colores posibles, volando a mi alrededor, riendose melódicamente. Se posaban sobre mi cuerpo de forma grácil, apenas las sentía de lo ligeras que eran. Quedé recubierta de pequeñas criaturas con luz propia que producían ese sonido tan tranquilizador.
Empecé a sentir un leve hormigueo en la punta de los dedos de los pies, se iba extendiendo por mis piernas y apoderandose de todo mi ser. Unos minutos después, dejó de ser un leve hormigueo para convertirse en pequeños pinchazos en la piel. Estaba incapacitada de mobilidad, mis neuronas ya no tenían poder sobre mis terminaciones nerviosas...pero sí podia abrir y cerrar los ojos.
Aproveché mi último recurso, mi vista, para observar como el cielo oscurecía, como los frutos de los árboles dejaban de ser de oro reluciente y se empezaban a derretir. Todo se estaba derritiendo. La fuerza de los pinchazos había aumentado, quería quejarme, quería gritar, pero no podía. Un poder superior al de mi voluntad propia prohíbia que mi boca emitiese el más mínimo sonido.
La selva exótica se había transformado en una lava negra que engullía todo lo que atrapaba. Mis ojos se cerraron cuando empecé a notar como la masa oscura se apoderaba de mi cuerpo. El dolor era tal, que me había insensibilizado del todo. Ya no podía respirar, ya no podía ver nada...


-¡Kat, despierta! -esa voz...¿la conozco? Voz femenina. No será...- Venga, Kat, está oscureciendo y debemos volver al refugio.

Ángela. Una de mis compañeras excursionistas. Apreté las manos contra la tierra húmeda, moví ligeramente los pies y dejé ir un suspiro. Abrí los ojos.

-¡Bien! Has despertado. Las altas temperaturas te han causado fiebre y después te has desmayado...nos tenías muy preocupados.